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Nathalie Fraenkel

Nathalie Fraenkel

¿Es más caro contratar a un interiorista para resolver la escenografía que habitamos?

En general, el buen gusto no es suficiente. Veo que la gente que trata de diseñar un espacio por su cuenta va comprando piezas sueltas que no cierran un concepto porque no fueron visualizados en una composición. Esto genera que una vez terminada la check list de elementos a incorporar se encuentran en un espacio similar al que verían en una tienda de muebles. Esto genera gastos innecesarios, lo que al tener un plan bien diseñado y ejecutado no pasaría. Los interioristas dejamos de ser un lujo a reamente terminar optimizando dinero y tiempo.

¿Cómo se estructuran y fijan los honorarios profesionales y qué incluyen?

— Cada proyecto es único e irrepetible, así como también lo son los requisitos de los clientes.

En nuestro estudio no podríamos nunca tener una lista de precios por ambiente porque siempre armamos un plan de acuerdo a las necesidades puntuales del caso.

Una vez estudiadas las dimensiones, los diferentes ambientes a intervenir y por sobre todo los tiempos, presentamos honorarios fijos por el proyecto y la dirección del mismo, eso nos da total libertad a que el proyecto pueda terminar costando un poco más o un poco menos sin que afecte a ninguna de las partes. Nosotros siempre ponemos como ejemplo que nos lleva el mismo tiempo diseñar una biblioteca de roble a una de cedro.

Acerca del método de trabajo, ¿cuáles son las etapas fundamentales con las que comienzan cada proyecto?

 — Hay de todo y la regla general es que no hay reglas, pero si tuviese que describir el proceso, habitualmente coordinamos una primera reunión donde nos conocemos. Escuchar lo que dice y lo que no dice el cliente es fundamental para ir conociendo sus gustos y expectativas. Una vez aprobados los honorarios del proyecto nos adentramos de lleno a una etapa de mucha creatividad donde armamos y desarmamos varios conceptos que luego son presentados al cliente. En base a este intercambio inicial diseñamos el proyecto. Muchas veces es aceptado en su totalidad sin ningún cambio y otras, hay un ida y vuelta de cambios hasta llegar a un espacio que los enamore.

¿Cómo se leen los espacios? Nos interesa conocer cómo es el proceso de reconocimiento y aproximación a los ambientes sobre los cuales debe intervenir.

— Si bien en general un espacio tiene varias posibles opciones, siempre hay una que sobresale más que las otras. La mayoría de las veces, al conocer un espacio nuevo, este mismo nos dice cómo debería ser armado y transitado. Es fundamental cómo se comporta la luz natural en los diferentes momentos del día en ese espacio determinado para saber que hay ciertas cosas que van a funcionar mucho más que otras.

Estudiamos mucho a los habitantes de ese ambiente, cómo se visten, cómo hablan, qué les gusta, qué les interesa, y con esos datos nos vamos armando como un rayo X del proyecto.

El habitante… ¿siempre tiene razón?

— ¡El cliente (casi) siempre tiene la razón! Pero muchas veces su razón es habernos contratado y puesto su confianza en nosotros para definir ciertos aspectos de un espacio que pensó que seríamos los ideales en poder resolver. En nuestro estudio, cuando aceptamos un nuevo proyecto nos brindamos 150% al cliente tratando de lograr total disponibilidad para cualquier tema y siempre defendiendo sus intereses.

Estética y función, ¿hasta dónde y cómo?

— Creemos que tenemos una estética determinada y nuestros clientes nos buscan por eso mismo. Muchas veces nos chocamos con personas que quieren cosas que sabemos que no son las adecuadas, pero nuestra mayor virtud es poder hacerlos navegar en un recorrido en el que terminen tomando la decisión mas acertada.

Claro que afecta y mucho nuestra impronta, pero siempre les decimos a los clientes que la decisión final tiene que ser de ellos porque nosotros, una vez terminado el trabajo, probablemente no volvamos a entrar a ese espacio, en cambio ellos son los que día a día van a convivir con esas decisiones. El ideal siempre es tratar de tomar los gustos del cliente y llevarlos a otro nivel donde puedan convivir en el espacio a diseñar.

¿Cuáles son las influencias sobre las que se sustenta conceptualmente su trabajo?

Nos gustan los trabajos atemporales, que no se basen solo en modas y tengan coherencia a lo largo del tiempo. A su vez nos interesa ir más allá de una influencia determinada y fusionar estilos y conceptos. La idea es poder reconocer detrás de los diseños el punto de partida, pero que el resultado sea algo que termine siendo totalmente diferente. Estamos constantemente influenciados por los cambios en la manera que tenemos de vivir los diferentes espacios y a su vez este cambio continuo también hace que busquemos nuevas influencias.

 ¿Cómo define su trabajo profesional?

 — Nos gusta pensar que por el tiempo que dura un proyecto o una obra somos parte de la casa que diseñamos. Nos involucramos desde el inicio y nos definimos por nuestra seriedad y empatia generando la confianza necesaria para poder ser uno más de la casa.

Cuestionario ayd

1.  Un libro: El Principito
2.  Una película: La vida es bella
3.  Un trago: Algo que tenga mucho champagne
4.  Una serie: El tiempo entre costuras
5. Música: Sabina por sobre todos los demás
6. Gusto de helado: Cualquiera frutal
7. Equipo de fútbol: Nacional desde antes de nacer
8. Una comida: Sopa de cualquier cosa
9. Un referente histórico: Frida


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