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None Fossati

None Fossati

¿Es más caro contratar a un interiorista para resolver la escenografía que habitamos?

— Si, suele ser más caro. Hace un tiempo, cuando tuve que responder una pregunta similar, pensaba que no, que era más económico contratar diseñador, ya que el interiorista compara presupuestos y tiene un abanico más amplio de buenas alternativas con toda gama de precios y distintas soluciones. Pero en el transcurso de mi trabajo llegué a la conclusión que cuando interviene un diseñador o un aficionado al tema, concibe al espacio de forma integral, y al pensar en todos los aspectos: pisos, paredes, cielorrasos, iluminación, mobiliario, decoración, etc., el presupuesto suele ser más caro que cuando simplemente se piensa en equipar. No es lo mismo diseñar que equipar, y si el espacio está diseñado, seguramente lleve más recursos y más presupuesto. En el resultado se nota la diferencia.

¿Cómo se estructuran y fijan los honorarios profesionales y qué incluyen?

— En mi caso los honorarios dependen del trabajo y la forma que se vaya a realizar. Por eso siempre tengo una primera entrevista para ver de qué se trata —y no genera ningún compromiso— y poder evaluar el trabajo que me va a insumir y establecer honorarios. 

Acerca del método de trabajo, ¿cuáles son las etapas fundamentales con las que comienzan cada proyecto?

 — Hay varias etapas: conocer el espacio y al cliente, realizar el anteproyecto con varias opciones, elaborar el proyecto definitivo y una vez que se aprueba presupuestarlo. Con el presupuesto definido comienza la puesta en escena. Se elabora un cronograma tentativo y se empieza la ejecución del diseño. 

¿Cómo se leen los espacios? Nos interesa conocer cómo es el proceso de reconocimiento y aproximación a los ambientes sobre los cuales debe intervenir.

— Es difícil responder esta pregunta. Al llegar al lugar, los espacios tienen ciertas características que hay tomar en cuenta (espacio físico) y los requerimientos específicos de cada cliente, leer el potencial del espacio, el estilo y las sensaciones que quiere vivir quien lo va usar. Paradójicamente, cuanto mayor libertad da el cliente al diseñador, más conforme queda con el resultado. 

El habitante… ¿siempre tiene razón? Nos interesa saber qué importancia le asignan y hasta dónde ejercen docencia en vuestra relación con los clientes.

—No, no siempre. Pero hay que elegir qué batallas pelear con el cliente en la búsqueda del mejor resultado. En la mayoría de los casos es muy fácil trabajar en equipo y el cliente elige siempre dentro de lo que se le propone y valora mucho la opinión del profesional que eligió. Cuando esto no sucede conviene dejar fluir y aceptar que es el lugar del otro y que no todos los proyectos generan la misma satisfacción al diseñador.  

Estética y función, ¿hasta dónde y cómo?

—Estética y función tienen que estar alineados. La función se puede lograr amueblando sin ningún cuidado en la estética o en lo que trasmite el espacio. Pero cuando la función se fusiona con la estética elegida se puede lograr un lugar físico que genere armonía y den ganas de permanecer en el. Cuando dan ganas de quedarse, el objetivo está logrado. 

El gusto del habitante influye, pero se puede comparar con varios otros rubros, como un restaurante por ejemplo, el cliente lo elige y luego le dan una carta más o menos amplia donde tiene opciones. Me cuesta mucho hacer algo de lo que no estoy convencida, y trato de no involucrarme en proyectos donde no estoy afín con la estética. 

¿Cuáles son las influencias sobre las que se sustenta conceptualmente su trabajo?

—Son varias y variadas. Voy transitando distintas etapas y cambiando el gusto con el tiempo. Claro que hay clásicos que se mantienen. En algún sentido, si tengo que elegir me siento en sintonía con la corriente Wabi sabi.

Wabi-sabi es un término estético japonés que describe un tipo de visión estética basada en la belleza de la imperfección. Es muy interesante la elección y el uso de los materiales en esta corriente. 

¿Cómo define su trabajo profesional?

 —El resultado de mi trabajo es más fácil que lo definan quienes lo usan o lo ven que yo misma.

El trabajo en general —que incluye todo el proceso— es versátil, a medida, personalizado y, sobre todo, apuesta a la calidad y, al mismo tiempo, con mano de obra local; combinar esos dos aspectos no es tan fácil, pero es mi continua búsqueda. no caer en la compra de equipamiento importado y estándar, lograr espacios únicos y, sobre todo, pensar en los detalles que hacen la diferencia. 

Cuestionario ayd

1.  Un libro: El prófugo
2.  Una película: Bastardos sin gloria
3.  Un trago: Frozen Bailey
4.  Una serie: Downtown Abbey
5. Música: Nora Jones
6. Gusto de helado: Chocolate
7. Equipo de fútbol: Nacional
8. Una comida: Berenjenas a la parmesana
9. Un referente histórico: Emmeline Pankhurst





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